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Introducción a la psicología/Conciencia

Lección 7
Conciencia

La conciencia es el conocimiento que un individuo tiene de sí mismo y del ambiente en el que se encuentra.[1] Incluye los sucesos que ocurren en el ambiente, las sensaciones corporales, los recuerdos, los pensamientos, los procesos de toma de decisiones y de resolución de problemas. El concepto de conciencia no es sinónimo de la mente humana en general ya que existen muchos procesos mentales e información capturada por los sentidos que no están disponibles a la conciencia.[2] Por ejemplo, la corteza visual realiza gran cantidad de análisis para determinar las características de las imágenes captadas por los ojos. Sin embargo los individuos no tienen acceso a esa información, solamente a sus resultados (sabemos si un objeto está más cerca que otro pero no como procesamos las imágenes para llegar a esa conclusión).

Los recuerdos y conocimientos almacenados en la memoria tampoco forman parte de la conciencia en todo momento. Aquellos recuerdos almacenados en la memoria pero disponibles en caso de necesidad se llaman recuerdos preconscientes, mientras que la información almacenada pero inaccesible a la conciencia se suele llamar inconsciente. El inconsciente también incluye procesos indispensables para la vida cotidiana pero que no se controlan de forma voluntaria. La disociación es la separación de pensamientos o acciones de la conciencia y su funcionamiento fuera de esta. Esta se da cuando las actividades se practican con tanta frecuencia que el individuo llega a ejecutarlas con un alto grado de automaticidad y requieren un menor grado de intervención consciente, permitiendo al individuo centrarse en otros asuntos.[2]

Los individuos experimentan regularmente diferentes niveles de conciencia, también llamados estados mentales o estados alterados de conciencia. Consisten en diferentes niveles de alerta o capacidad de percepción y el más importante de ellos, aparte de la vigila, es el sueño debido a su frecuencia, carácter cíclico e importancia para el correcto funcionamiento del organismo humano.[1]

El sueñoEditar

El sueño es un estado de inconsciencia del que se puede despertar mediante estímulos, ya sean sensitivos o de otro tipo, y que forma un ciclo recíproco de tipo diario con la vigila. Sus funciones fisiológicas no se conocen completamente pero se ha demostrado que su privación suele deteriorar el rendimiento cognitivo y físico, el sistema inmune, la productividad y la salud. Su falta crónica altera el funcionamiento metabólico y hormonal del organismo forma parecida al envejecimiento y conduce a la obesidad, la hipertensión y el deterioro de la memoria.[1] No existe una comprensión clara de su funcionamiento pero se cree que la alternancia entre vigila y sueño se da por la interacción entre la acumulación de ciertas sustancias en el líquido encefalorraquídeo y el ritmo cicardiano controlado por el «reloj biológico» de los individuos (ubicado en la parte interior del cerebro). El sueño no es una pérdida absoluta de la conciencia ya que las personas no son completamente insensibles a su entorno y las funciones cerebrales superiores siguen activas, tal y como lo demuestra el fenómeno de los sueños.[2]

Diagrama ilustrando las diferentes fases del sueño a lo largo de un periodo de 8 horas.

Existen dos tipos diferentes de sueño: REM y no REM (SNREM). El sueño REM recibe su nombre de las siglas en inglés para la expresión Rapid Eye Movement (movimiento rápido de los ojos) y se caracteriza por un elevado nivel de actividad encefálica, irregularidades en las frecuencias cardíaca y respiratoria, movimientos musculares irregulares y la inhibición de las áreas de control muscular. El sueño no REM se caracteriza por la reducción del tono vascular periférico, la presión arterial, la frecuencia respiratoria y el metabólico basal. Está conformado por cuatro fases, de las cuales dos forman el sueño ligero y dos forman el sueño profundo. El sueño sigue un ritmo biológico que lo organiza en 4 o 5 ciclos, donde se alternan los sueños REM y no REM. Cada ciclo dura entre 90 y 110 minutos, de los cuales el sueño REM consume una cantidad de tiempo variable, normalmente entre 5 y 30 minutos.[1]

Los trastornos más comunes del sueño incluyen la deprivación, el insomnio, la narcolepcia y las apneas. La deprivación es la falta de un descanso adecuado de forma voluntaria. El insomnio es la insatisfacción subjetiva respecto de la cantidad o calidad del descanso. La narcolepsia es la presencia de ataques recurrentes y repentinos de sueño que provocan que el individuo se quede dormido en cualquier momento. Las apneas son problemas respiratorios durante del sueño, ya sea porque el cerebro deja de enviar las señales que activan los músculos respiratorios o porque los músculos de la garganta se relajan en exceso y bloquean las vías respiratorias.[2]

Otros estados alterados de la concienciaEditar

Además del sueño, existen otros estados alterados de conciencia. Dos de los más conocidos son la meditación y los trances hipnóticos. La meditación es un estado alcanzado mediante rituales y ejercicios que ayudan al sujeto a «dejar la mente en blanco» o a enfocarse en un objeto específico. Puede reducir la reactividad y es beneficiosa para quienes sufren de tensión y ansiedad. Los trances hipnóticos son estados donde los individuos cesan las funciones de planificación, su atención se vuelve más selectiva, se reduce la comprobación de la realidad, su sensibilidad a la sugestión se incrementa y en ocasiones presentan amnesias posteriores. Los individuos deben tener voluntad de cooperar para entrar en este estado y no todos se ven afectados en la misma medida.[2]

Drogas psicoactivasEditar

El estado normal de conciencia también se puede ver alterado en un individuo por el consumo de sustancias psicoactivas. Estas incluyen los medicamentos prescritos por un médico así como sustancias de uso común tales como la cafeína. Adicionalmente, existen varios grupos de sustancias cuyo consumo repetido puede generar problemas fisiológicos y sociales así como dependencia debido al desarrollo de tolerancia a la sustancia, lo que obliga al individuo a incrementar la dosis para conseguir el mismo efecto y al síndrome de abstinencia que provoca efectos físicos y psíquicos desagradables si se suspende el consumo. El consumo de estas sustancias suele crear problemas para el individuo al imposibilitarle el cumplimiento de sus obligaciones, el responder adecuadamente a circunstancias del entorno que amenacen su integridad física y al exponerlo a problemas legales e interpersonales.[3]

Estas sustancias se pueden clasificar en depresores si ralentizan el funcionamiento del sistema nervioso, estimulantes si incrementan el estado de alerta y de excitación general, alucinógenos si alteran la experiencia perceptiva, opiáceos si disminuyen la capacidad física y de respuesta ante los estímulos y cannabinoides si exaltan la percepción del ambiente y las sensaciones corporales.[2]

Resumen de la lecciónEditar

  • La conciencia es el conocimiento que un individuo tiene de sí mismo y del ambiente en el que se encuentra.
  • Los recuerdos preconscientes son aquellos almacenados en la memoria pero disponibles en caso de necesidad.
  • El inconsciente incluye los procesos y recuerdos almacenados en la mente pero inaccesibles a la consciencia.
  • La disociación es la separación de pensamientos o acciones de la conciencia y su funcionamiento fuera de esta.
  • El sueño es un estado de inconsciencia del que se puede despertar mediante estímulos, ya sean sensitivos o de otro tipo y que forma un ciclo recíproco de tipo diario con la vigila.
  • Existen dos tipos de sueño: REM y no REM.
  • La deprivación, el insomnio, la narcolepcia y las apneas son los trastornos del sueño más comunes.
  • La meditación y los trances hipnóticos son otros estados alterados de la conciencia.
  • Las drogas psicoactivas son sustancias que alteran el estado normal de conciencia del individuo.
  • Las drogas se pueden clasificar en depresores, estimulantes, alucinógenos, opiáceos y cannabinoides.

Términos claveEditar

Lecturas adicionalesEditar

BibliografíaEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Díaz Méndez, Darío; Latorre Postigo, José Miguel, eds. (2015). Psicología médica (1.ª edición). Barcelona, España: Elsevier España, S.L. p. 421. ISBN 978-84-9022-481-6. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 Smith, Edward E.; Nole-Hoeksema, Susan; Fredrickson, Barbara; Loftus, Geoffrey (2003). Introduction to Psychology [Introducción a la psicología] (14.ª edición). España: Thomson Editores Spain Paraninfo S.A. p. 720. ISBN 84-9732-197-9. 
  3. Halgin, Richard; Krauss Whitbourne, Susan (2008). Abnormal Psychology: Clinical perspectives on psychological disorders [Psicología de la anormalidad: Perspectivas clínicas en los trastornos psicológicos] (5.ª edición). México D. F., México: McGrawHill. p. 535. ISBN 978-970-10-6886-1. 


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