El test de Campbell en cachorros para averiguar el carácter del perro adulto.

El denominado “test de Campbell” es una prueba que se realiza a los cachorros para determinar cómo será su carácter de adulto. Evidentemente su fiabilidad no es del cien por cien, pero aporta unos datos bastante fiables y por ello es el más popular y utilizado en todo el mundo. A qué edad se realiza, y dónde Normalmente la edad idónea no será inferior a 7 semanas de edad, ni superior a 9. El lugar idóneo debe ser aquel en el que el cachorro no tenga estímulos que interfieran sus reacciones naturales. Lo mejor sería una habitación en la que sólo estuviera el examinador y el cachorro. No debe haber nada que “despiste” al cachorro, ni otros perros, ni el criador, ni nada que le sea familiar ni lo contrario (que lo atemorice). Es un test muy sencillo, pero que puede dar lugar a malinterpretaciones si no se realiza adecuadamente Se basa en 5 pruebas, que son:


1. Atracción hacia el hombre. Nos situamos frente al cachorro a una distancia intermedia y lo llamamos con palmadas suaves.

  a. No viene, rehúye.
  b. Duda, después acude.
  c. Viene pero dudando. Cola baja.
  d. Acude con facilidad. Cola en movimiento.
  e. Acude con alegría a la llamada. Cola alta y en movimiento.

2. Seguir al humano. Nos colocamos al lado del cachorro y comenzamos a andar despacio, invitándolo a seguirnos.

  a. No sigue al humano.
  b. Duda, aunque sigue al humano, cola baja.
  c. Sigue al humano, pero con dudas. Cola media o baja.
  d. Sigue al humano con facilidad, cola en alto.
  e. Sigue al humano, incluso juega con los cordones...   

3. Sumisión. Lo tumbamos en el suelo de espaldas y lo sujetamos (suave, es un cachorro). Lo mantendremos en esta posición 20 ó 30 segundos.

  a. No se deja voltear, gruñe, se rebela.
  b. No se deja, pero sin gruñir ni amenazar
  c. Al principio lucha, pero se deja vencer en segundos.
  d. Se queda inmóvil, parece algo asustado.
  e. Se deja sin problemas, incluso juega o nos lame.

4. Manipulación. Lo acariciamos y manipulamos, forzándolo a no escapar (de nuevo incidimos en que de forma suave).

  a. Nos evita, se va, gruñe o muerde.
  b. Nos esquiva, intenta escapar, pero no gruñe.
  c. Se deja manipular, pero está incómodo.
  d. Se deja manipular perfectamente, nos sigue las manos.
  e. Se tumba, no desconfía, nos permite todo, lame las manos.

5. Elevación. Cogemos al cachorro del pecho y lo elevamos del suelo un metro aproximadamente, lo mantenemos 20 ó 30 segundos en esa situación.

  a. No se deja elevar, se mueve rápido, gruñe... 
  b. Se mueve, debatiéndose, pero no gruñe ni ladra.
  c. Se rebela unos segundos, después se rinde.
  d. Nos permite elevarle, se mueve levemente.
  e. Nos permite la elevación sin ningún problema.

¿Cómo se evalúan los resultados? Son cinco pruebas, lo que nos da un máximo de 5 “a”, que sería un cachorro “insumiso”, que no acatará las órdenes con facilidad, independiente... sólo apto para personas con mucha experiencia (4 “a” también da una calificación alta en este sentido). En el extremo opuesto 5 “e” estaríamos ante un cachorro extremadamente sumiso. Un perro equilibrado, dará resultados intermedios, tal vez 1 “a”, mayoría de “c” y “d”, y tal vez 1 “e”.

¿Son fiables los resultados? Como decíamos unas líneas más arriba, el test de Campbell es el más utilizado y es bastante fiable. Ahora bien, para valorarlo se debe tener una amplia experiencia en trato con cachorros, de tal forma que se puedan interpretar pequeños matices que pueden dar resultados diferentes en el test. Además, debemos tener presente que no existen resultados “buenos” o “malos”, todo depende del fin a que se destine el perro adulto, no es lo mismo un perro de terapia que uno de defensa, por citar dos ejemplos radicalmente opuestos.

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