Paleolítico inferior

La presencia humana durante el Pleistoceno Inferior, escasa y esporádica, cuyo responsable es el Homo Erectus, coincidiría con la glaciación Gunz. El límite Pleistoceno Inferior/Medio coincide con el interglacial Gunz-Mindel (730.000), durante el cual comienza un poblamiento más intenso y permanente que se prolonga y acrecienta duran-te la glaciación Mindel y el interglacial Mindel-Riss y se intensifica y generaliza durante la glaciación Riss y el inter-glacial Riss-Wurm. Durante esta última fase interglacial y coincidiendo con el comienzo del Wurm se asiste a una progresiva desaparición de las industrias del Paleolítico Inferior, sustituidas por aquellas que configuran el Paleolíti-co Medio y de las que es responsable un nuevo tipo humano (Homo Sapiens Neandertalensis). Por tanto, el Paleolí-tico Inferior abarca casi un millón de años. Durante ese dilatado período de tiempo se asiste a importantes modifica-ciones en el ecosistema, paralelamente a los cambios sexo pleistocénicos.

El Paleolítico Inferior se subdivide en dos grandes fases, atendiendo a los tipos de industria desarrollada: la cultura de los cantos tallados y el Achelense.

Paleolítico inferior arcaico (industrias de cantos tallados)

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La presencia de los primeros guijarros o cantos tallados intencionalmente, la llamada "Pebble Culture", tiene un indudable origen africano, aunque por el momento se discuta la fecha de la llegada de los primeros colonos. Los datos de la investigación actual evidencian que posiblemente llegaron a la P. Ibérica hacia el 900.000 BP, proceden-tes del África Noratlántica y se establecieron en las costas gaditanas.

Su género de vida sería la recolección, en la que el marisqueo en las zonas costeras sería fundamental, a la que también pudo agregarse la pesca, tanto marina, como fluvial. No se han observado rasgos que induzcan a pensar en la actividad de la caza, aunque pudo practicarse con animales pequeños. Se carece de toda información acerca de su organización social, aunque es de suponer que formase grupos humanos familiares lineales, en los que debió de imperar el parentesco por consanguinidad.

Estas primeras manufacturas consisten en cantos acondicionados a los que se realiza uno o más levantamientos sobre una cara del canto (Chopper) o más elaborados presentando un filo sinuoso obtenido por percusión directa sobre las dos caras (Chopping-tools). No existe proceso de selección del tipo de materia prima. La gran variedad de formas, ángulos de corte, pesos y medidas nos indican que se utilizaron para actividades muy diversas: cortar, ma-chacar, golpear, etc. El complejo de los cantos tallados se solapa con el de los primeros bifaces (Achelense Antiguo) y con el Achelense Medio.

  • El yacimiento que por el momento ha proporcionado una mayor información sobre los primeros momentos de la cultura de los cantos tallados en la Península ha sido El Aculadero (Cádiz), con una datación del interglaciar Günz-Mindel, aproxima-damente 600.000 BP. Los materiales recogidos en este yacimiento se encontraron sobre depósitos de ladera procedentes de niveles marinos del Pleistoceno Inferior. La mayoría de los mismos eran cantos tallados unifaciales y con escasos filos convergentes y escasos levantamientos, siendo raros los elementos bifaciales. Mas de la mitad son lascas talladas sobre cuarcitas, algunas presentan escotaduras, otras denticulados y alguna raedera, no existiendo bifaces, hendedores ni picos triédricos.
  • En la zona de Cúllar (Granada) se ha localizado un importante yacimiento con resto de fauna fósil, para la que se ha propuesto una edad de Günz-Mindel, y en el que se recogió un canto tallado y dos lascas.
  • En el Campo de Calatrava, sobre terrazas del Jabalón, se han encontrado un canto tallado bifacial y una placa de cuarcita con señales de uso en uno de sus extremos.
  • En las terrazas del Manzanares, se citan unos pocos yacimientos que podrían ser considerados de esta cultura de los cantos tallados.
  • En Cataluña, se han recogido restos del Paleolítico Inferior arcaico en la cuenca del Ter: cantos tallados sin bifaces e instrumentos como puntas, raederas y buriles.
  • Caso aparte son los restos humanos del yacimiento de Trinchera-Gran Dolina de Atapuerca asociados a una industria de cantos y datados por polaridad hacia 800.000 BP.

Paleolítico inferior clásico

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A las industrias de cantos trabajados le sucede una segunda gran etapa cultural caracterizada por una mayor variedad tipológi-ca, numérica y técnica (percutor blando y el tallado “levallois”). Las nuevas industrias se han dividido según presenten bifaces (Achelense) o estén realizadas exclusivamente sobre lascas. Los yacimientos son más numerosos que los de la cultura de los cantos tallados, lo que implica una mayor demografía, posibilitada por las nuevas condiciones de vida creada por el Homo Erec-tus, del que por el momento no se han encontrado restos antropológicos.

Los pueblos del Achelense, teniendo en cuenta su instrumental, tendrían una economía basada fundamentalmente en la reco-lección, a la que se une la caza, practicada mediante trampas, como sugieren los cazaderos de Torralba y de Solana de Zambo-rino. Los grupos humanos debieron de estar formados de pocos seres, que pudieron unirse temporalmente en bandas para cazar. Respecto de sus costumbres religiosas, según los recientes descubrimientos de restos óseos humanos encontrados en Atapuerca (Burgos), asociados a numerosos restos óseos de oso, felinos y de pequeños carnívoros y de aves, se puede dedu-cir la existencia de un ritual funerario, en el que la rotura y fragmentación de los huesos humanos y su mezcla con los de los animales era fundamental.

Respecto a la procedencia de las poblaciones del Achelense peninsular puede suponerse que fueron colonos procedentes del norte de África. A tal supuesto invita que la mayoría de los yacimientos se encuentran al sur del Duero y también el que al norte de dicho río no se encuentren yacimientos del Achelense Inferior. El menor número de hallazgos se encuentra en la región cantábrica y la mediterránea, como consecuencia de las características de sus ríos, de cauces encajados, cuyos depósitos fluviales parecen haber sido destruidos en su mayoría a causa del carácter torrencial de los mismos. La penetración de los distintos grupos achelenses debió de llevarse a cabo por las costas atlánticas y remontando los valles de los ríos, ya que es en las playas fósiles o en las terrazas de los ríos donde se encuentran los yacimientos más importantes. Hasta el Achelense Supe-rior no debieron de existir relaciones entre el Achelense peninsular y el del Mediodía francés, siendo la región catalana quizás la que estableció relaciones más tempranamente.

Infustrias sin bifaces (sobre lascas)

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Breuil aisló tres tipos de industrias que definió como Clactoniense, Tayaciense y Levalloisiense. Eliminando ésta última por no ser cultura, sino una técnica de tratamiento, las otras dos no tuvieron reflejo en la PI.

  • Clactoniense. Toma el nombre del yacimiento de Clacton on Sea (terrazas del Támesis), aunque también aparecen en el norte de Francia. Presentan lascas muy voluminosas de talón ancho y bulbo muy marcado por percusión violenta.
  • Tayaciense. Fue definida en la cueva de la Micoque como una industria de lascas con violenta percusión directa y con preparación del plano de percusión.

Industrias con bifaces (Achelense)

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El Achelense fue definido por G. Mortillet en 1872 en las terrazas del Somme, próximas a la localidad de St. Acheul que le da el nombre. F. Bordes dividió este período en cuatro fases relacionables con los datos climáticos pleistocénicos y la evo-lución de la industria lítica. En el conjunto instrumental achelense abunda el utillaje bifacial obtenido a partir de nódulos o de grandes lascas y está in-tegrado por: bifaces (hachas de mano), hendedores (hachas de filo transversal) y algunos picos triedros. También aparecen pequeños útiles tallados sobre lascas de tamaño medio como raederas, perforadores y cuchillos sin retocar. Se fabricaron en sílex y en otras rocas duras.

  • Achelense antiguo:
    Se desarrolla durante parte del Mindel hasta el interglaciar Mindel-Riss. Se caracteriza por bifaces voluminosos, masivos, de formas irregulares y filos curvos y sinuosos, tallados con percutor duro con pocos golpes, que presentan restos de córtex.
  • Achelense medio:
    Se desarrolla durante el interglaciar Mindel-Riss y Riss I-II. Se caracteriza por bifaces + planos y estandarizados debido a la aparición de la talla con percutor blando, que favorece el golpe más preciso. Los bifaces más característicos son los amigdaloides, los lanceolados y limandes (en forma de lenguado). El utillaje sobre lascas se diversifica, apareciendo raederas, cuchillos de dorso, raspadores, perforadores y buriles. Algunas de estas piezas se realizaron con técnica levallois.
  • Achelense superior:
    Situado entre Riss III y el interglaciar Riss-Wurm, ocupando toda la Península. Paralelamente al desarrollo del utillaje sobre lasca y al aumento del empleo de la técnica levalloise, se observa una disminución de los bifaces que, son mucho más elaborados donde la simetría es casi perfecta, con filos rectos regulariza-dos con retoques. Los bifaces más característicos son los cordiformes (forma de corazón) y los triangulares (forma apuntada).
  • Achelense final o micoquiense:
    Situado en el interglaciar Riss-Wurm. Se caracteriza por el bifaz micoquiense, de base redondeada o globular, lados ligeramente cóncavos y puntas redon-deadas y adelgazadas por retoques y de gran simetría.

Distribución geográfica

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Achelense antiguo

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  • El yacimiento más importante de esta etapa es el de Pinedo, situado sobre el Tajo, en las cercanías de Toledo. Sus instrumentos fueron tallados preferentemente en cuarcita (67%), en silex (30%) y cuarzo (3%). La industria se agrupa dentro de cinco tipos: cantos tallados, bifaces, hendedores, triedros y lascas. La raedera es relativa-mente abundante y con muchas variedades. Los buriles y los raspadores son atípicos y aparecen escotaduras y denticulados. Los núcleos son relativamente numerosos, dominando los obtenidos de cantos rodados.
  • En el área de Madrid, en las terrazas del Manzanares, se conocen unos cuantos depósitos fluviales, en cuyos niveles inferiores se encontraron instrumentos atribuibles a esta fase, así como en la cuenca del Duero.

Achelense medio

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De esta fase se conoce un número mayor de yacimientos:

  • Campo de Calatrava (Ciudad Real) se han localizado algunos yacimientos en terrazas de escasa altura de origen fluvial. Yacimiento de El Martinete y El Cortijo de Albalá. Achelense Inicial y + Evolucionado.
  • En el valle del Jarama destaca el yacimiento de Aridos (Arganda del Rey), donde fueron despedazados anima-les de gran tamaño. Los materiales recogidos señalan una clara tendencia a la talla levalloise. El conjunto ins-trumental estaba formado por bifaces y, en menor proporción de hendedores de tipo primitivo. Los cantos talla-dos continúan presentes, aunque en escasa proporción. Entre las lascas aparecen abundantes raederas, algu-nos triédricos, cuchillos de dorso natural, algún denticulado y un buril diedro.
  • En Cáceres, se encuentra El Sartalejo, donde se recogieron abundantes lascas y una serie de bifaces que constituyen el instrumento lítico mayoritario. Los cantos tallados continúan apareciendo, aunque no son abundantes. Entre las lascas abundan las raederas de formas variadas, los cuchillos de dorso y un buril.
  • Pero sin duda, los yacimientos mas importantes de esta etapa se encuentran situados en el valle del Jalón, en la cuenca del Ebro, en la zona de Torralba-Ambrona (Soria).

La mayoría de los instrumentos se tallaron en silex, aunque también se utilizó el hueso y la madera. Para el tallado de la piedra no se empleó la técnica levalloise. Aparecen bifaces, la mayoría de filo recto y en gran parte sobre lasca, estando presentes los lanceolados y los amigdaloides. Los hendedores presentan formas equilibra-das y suponen una cierta evolución respecto de los de Pinedo. Entre las raederas son abundantes los tipos sim-ples y los transversales. Escasos son los cuchillos de dorso y más abundantes los denticulados.

Los instrumentos de hueso presentan tipos apuntados y fragmentos alargados con filo transversal, inclinado y un tanto cortante. Los fragmentos de madera recogidos presentaban en su mayoría huellas de haber sido someti-dos a la acción del fuego, quizás para endurecer su extremidad y ser usados como venablos. Las maderas empleadas fueron de abedul y de pino albar.

Los últimos trabajos han puesto al descubierto la existencia de áreas de despedazamiento de los animales cazados. En esta áreas de preparación "gastronómica", junto a huesos de animales (elefante, caballo y bóvido) se encontraron bifaces, hendidores, raederas y raspadores, que inducen a pensar en su uso para estos menesteres.

  • En la región cantábrica se sitúan dentro del Achelense Medio los niveles inferiores de la Cueva del Castillo.

Achelense superior

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  • En la cuenca del Guadiana, al norte del Campo de Calatrava, se encuentra un yacimiento de superficie situado en Porzuna. Asimismo, el yacimiento del Chiquero (Ciudad Real) se desarrolla en los momentos finales del Achelense Superior.
  • En la cuenca del Guadalquivir se encuentra el yacimiento de la Solana de Zamborino, que ha sido interpretado como un cazadero achelense, a causa de una especie de foso o trampa, en la que junto a restos óseos se en-contraron cantos y algún instrumento. La industria se caracteriza por su talla no levallois con abundantes raede-ras, denticulados, puntas de Tayac, cantos uni y bifaciales, un hendedor y bifaces.
  • En los areneros del Manzanares, dentro de la cuenca del Tajo se encuentra el yacimiento de San Isidro.
  • En el área cantábrica los niveles superiores de la Cueva del Castillo.