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Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos

Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos

Título Mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos
Autor Sigmund Freud
Año 1893

Páginas 25 a 40Editar

En la primera mitad de la década de 1880, Charcot empiezo a dedicar su atención a la gran neurosis (histeria). En la parálisis histérica los componentes son: un trauma grave que debe tener relación con una parte del cuerpo en particular. El sector corporal que sufre el accidente funciona normalmente durante un periodo determinado hasta que sobreviene el síntoma histérico. Charcot aclara este proceso reproduciéndolo, produciendo artificialmente la parálisis en un enfermo que ya se encuentre en un estado histérico, la condición de la hipnosis y el recurso de la sugestión. El trauma sería del todo equiparable con la sugestión verbal. La génesis del síntoma esta determinada de manera univoca por las circunstancias del trauma. Es preciso poner a los enfermos en estado de hipnosis y entonces inquirirles por el origen de cierto síntoma, cuando apareció por primera vez y que recuerdan a raíz de ello. En este estado regresa el recuerdo que no poseen en el estado de vigilia. Tras los fenómenos de la histeria se esconde una vivencia teñida de afecto, y que además esa vivencia es de tal índole que permite comprender sin más el síntoma a ella referido; que por tanto, también este síntoma esta unívocamente determinado.

Tesis: existe una total analogía entre la parálisis traumática y la histeria común no traumática. La única diferencia es que allí intervino un gran trauma, mientras que aquí rara vez se comprueba un solo gran suceso, sino que se asiste a una serie de sucesos plenos de afecto: toda una historia de padecimiento.

Tampoco en el gran trauma mecánico de la histeria traumática es el factor mecánico el eficaz, sino que lo es el afecto de terror, el trauma psíquico. El esquema de la histeria traumática como Charcot lo formulo para las parálisis histéricas vale universalmente para todos los fenómenos histéricos. Dondequiera se trata del efecto de unos traumas psíquicos que comandan de manera univoca la naturaleza de los síntomas así generados.

No en todos los casos es tan transparente la determinación del síntoma por el trauma psíquico. A menudo, ella solo consiste en una referencia simbólica entre el ocasionamiento y el síntoma histérico. Existe un propósito de expresar el estado psíquico mediante uno corporal, para lo cual el uso lingüístico ofrece los puentes.

Toda histeria puede concebirse como una histeria traumática en el sentido del trauma psíquico y que todo fenómeno esta determinado con arreglo a la índole del trauma. Es preciso suponer que el trauma psíquico sigue produciendo efectos en el individuo, da sustento al fenómeno histérico y llega a su termino tan pronto como el paciente se ha declarado sobre el. El recuerdo en cuestión posee una intensidad desacostumbrada y ha conservado su pleno afecto.

Tesis: si un ser humano experimenta una impresión psíquica, en su sistema nervioso se acrecienta una “suma de excitación”. En todo individuo para la conservación de su salud, existe el afán de volver a empequeñecer esa suma de excitación. El acrecentamiento de la suma de excitación acontece por vías sensoriales, su empequeñecimiento por vías motrices. Se puede entonces decir que si a alguien le sobreviene algo, reacciona a ello por vía motriz. De esta reacción depende cuanto restara de la impresión psíquica inicial. Junto a la reacción adecuada hay una menos adecuada. Y si la reacción a un trauma psíquico esta totalmente interceptada, el recuerdo de él conserva el afecto que en su origen tuvo. Si la reacción frente al trauma psíquico tuvo que ser interrumpida por alguna razón, aquel conserva su afecto originario y toda vez que el ser humano no puede aligerarse del aumento del estimulo mediante abreacción esta dada la posibilidad de que el suceso en cuestión se convierta en un trauma psíquico. El mecanismo psíquico sano tiene por cierto otros medios para tramitar el afecto de un trauma psíquico, por más que le sean denegadas la reacción motriz y la reacción mediante palabras: el procesamiento asociativo, la tramitación por medio de representaciones contrastantes.

En el histérico hay unas impresiones que no se despojaron de afecto y cuyo recuerdo ha permanecido vivido. Estos recuerdos devenidos patógenos ocupan en el histérico una posición excepcional frente al desgaste, y la observación muestra que todas las ocasiones que han devenido causas de fenómenos histéricos son unos traumas psíquicos que no fueron abreaccionados por completo.

El histérico padece de unos traumas psíquicos incompletamente abreaccionados. Dos grupos de condicionas bajo las cuales los recuerdos se vuelven patógenos.

  1. Descubrimos como contenido de los recuerdos a que los fenómenos histéricos se remontan unas representaciones de índole tal que el trauma fue demasiado grande, y tanto que el sistema nervioso no tuvo poder para tramitarlo de ninguna manera: además, representaciones frente a las cuales razones sociales imposibilitaban la reacción. La persona afectada simplemente rehúsa la reacción, no quiere reaccionar frente al trauma psíquico.
  2. El motivo de que falte la reacción motriz no reside en el contenido del trauma psíquico sino en otras circunstancias. Contenido y causa de fenómenos histéricos unas vivencias que en si y por si son del todo ínfimas pero han cobrando una alta significatividad por sobrevenir en momentos particularmente importantes de una predisposición patológicamente acrecentada.

En toda histeria esta en juego un rudimento de la llamada “double conscience” y que la inclinación a esta disociación y, con ella, al surgimiento de estados anormales de conciencia que designaríamos hipnoides, es el fenómeno fundamental de la histeria.