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Lenguaje. Una introducción al estudio psicológico de las habilidades humanas para significar

Capítulo I: ¿Qué entendemos por lenguaje?Editar

¿Qué funciones cumple el lenguaje?Editar

  • Adquisición y desarrollo del sistema lingüístico.
  • Funcionamiento para la comunicación.
  • Funcionamiento para la interacción social y el propio sujeto.

El lenguaje es una función psicológica propiamente humana. Es el principal instrumento que funda a la cultura. Se manifiesta a los dos años y luego aumenta la organización gramatical, mediante reacciones sociales. Es un sistema computado por signos lingüísticos, que opera como código de representación y/o comunicación. Comunica significados por medio de sonidos articulados.

El lenguaje es un sistema compuesto por signos lingüísticos, cuya organización interna puede ser objeto de una descripción estructural o formal. La adquisición y uso del lenguaje posibilita formas peculiares y especificas de relación y acción sobre el medio, especialmente el medio social. El lenguaje se materializa y da lugar a formas concretas de conductas.

Tres problemas en las investigaciones del lenguajeEditar

  1. Dimensión estructural o formal: Corresponde a intereses vinculados a la necesidad de conocer cómo el sistema lingüístico en sí mismo.
  2. Dimensión funcional: da cuanta de para qué le sirve a los usuarios el lenguaje.
  3. Dimensión comportamental: da cuenda de cómo se utiliza el lenguaje cuando se producen y comprenden las emisiones lingüísticas.

El análisis estructural del lenguajeEditar

¿Cómo es el sistema lingüístico? Concibe a lenguaje como un sistema de elementos, de signos. Por medio de estos signos podemos representar a los objetos y situaciones del mundo externo y podemos afectar nuestro comportamiento y el de los otros. Los signos del lenguaje, a diferencia de otros signos, tienen la propiedad de ser arbitrarios, esto significa que no hay nada en el componente físico que se vincule con aquello que significan lo único que los vincula es la propiedad de representar algo por la presencia de la reglas del sistema de signos.

En el lenguaje humano podemos discriminar niveles o subsistemas de análisis: Niveles o subsistemas de análisis del lenguaje

  • Semántico: se refiere a las reglas que dan cuenta de las correspondencias entre las propiedades perceptivas e ideativas o conceptuales que remiten al mundo exterior o interior, es decir, a los significados de las palabras.
  • Sintácticos: las reglas sintácticas describen las condiciones correctas de combinación de los signos.
  • Pragmáticos: especifican las formas adecuadas de uso de las expresiones lingüísticas.

Estas características ubican al lenguaje como un producto único: garantiza formas de comprensión y producción lingüística afectiva. No es observable en sí misma. Es un código formal, ya que pueden establecerse acoplamientos entre representaciones de diferentes dominios. Transmisión por traducción.

Análisis funcionalEditar

¿Para qué sirve el lenguaje a los usuarios? El análisis funcional del lenguaje se interesa por la adquisición y el desarrollo del sistema de signos que conforman el lenguaje. Se interesa también por explicar su funcionamiento para la comunicación y la interacción social, la expresión de emociones, el conocimiento de la realidad y su relación con el pensamiento y la conciencia.

Análisis comportamentalEditar

Cabe entender el lenguaje como una forma de comportamiento o actividad que realizan las personas. Las conductas básicas que realizamos son la comprensión y expresión del lenguaje durante la conversación. El análisis se ubica, entonces, en el nivel de los usuarios del lenguaje para explicar los procesos de codificación y descodificación e interpretación de los mensajes y cómo a partir de estos procesos las personas organizan sus comportamientos y se afectan mutuamente.

Hacia una definición del lenguajeEditar

El lenguaje se nos revela como un producto altamente complejo, con propiedades formales, funcionales y comportamentales muy específicas que lo diferencian de cualquier otra forma de de se miosis.

Propiedades:

Consideraciones formalesEditar

  • Una propiedad básica de los signos lingüísticos es su arbitrariedad, no hay relación natural o analógica con sus referentes.
  • Otro rasgo fundamental es la relativa independencia de las reglas gramaticales de las funciones que cumple el lenguaje para el pensamiento y para las relaciones sociales.
  • Otra característica es su transmisión por tradición.
  • Todas las lenguas cuentan con unidades básicas, como las palabras, reglas para combinar sonidos con significados, reglas para formar oraciones y textos.
  • Las unidades lingüísticas del lenguaje oral poseen un rasgo que es fundamental, denominado doble articulación o dualidad de patrones: unidades no significativas -fonemas - y unidades significativas - morfemas-.

Pinker explica que el lenguaje comunica estructuras proposicionales por medio de un sistema composicional, simbólico y discreto. Chomsky entiende el lenguaje como un conjunto de principios o representaciones formales que posibilitan la producción y comprensión e infinitas oraciones gramaticales a partir de un número finito de unidades.

Consideraciones funcionalesEditar

Las propiedades formales del lenguaje verbal otorgan a éste una capacidad funcional poderosa que lo diferencia de otras formas semióticas y permite el desarrollo complejo y distintivo, de otras especies, con respecto a dos funciones básicas que alo largo de la tradición filosófica y de las teorías lingüísticas contemporáneas se consideraron como funciones esenciales de lenguaje:

La función de representaciónEditar

Todo lenguaje tiene relación con determinado contenido, y ese contenido es aquello que presenta. El problema a investigar en esta dimensión es qué representa el lenguaje y cómo lo representa apareciendo la problemática del referente y del significado. Otros rasgos de la función representacional del lenguaje que se pueden señalar son: la frecuente ambigüedad de los enunciados lingüísticos; la existencia de connotaciones que modulan el significado literal de los signos en función de las interacciones concretas de los hablantes; la posibilidad de decir, mediante el lenguaje, algo falso que no concuerde con la realidad; la transmisión de mensajes contradictorios entre la organización lingüística y prosódica.

La función de comunicaciónEditar

El lenguaje permite entender y hacernos entender. Se desarrolla a partir de que hay otro con quien comunicarse. El problema a investigar es cómo transmitimos nuestras ideas e intenciones, cómo interpretamos las ideas e intenciones de los otros, y cómo afectan nuestros actos comunicativos a los demás; esta transmisión de información también se da interpersonalmente, permitiendo el lenguaje la complejización funcional e interfuncional de la actividad psíquica.

Consideraciones comportamentalesEditar

Una propiedad fundamental del comportamiento lingüístico es que carece de relaciones de dependencia necesarias respecto de sus fuentes estimulares; lo implica que hay una independencia de las respuestas emocionales y lingüísticas. Otra propiedad de la actividad lingüística es que puede entenderse como una conducta instrumental que puede transformar la conducta de los demás y la propia, constituyéndose en un poderoso medio de regulación interpersonal y social.

Capítulo II: El estudio de la se miosisEditar

Función semiótica: es la posibilidad de significar y por lo tanto de comunicar algo que no corresponde un determinado estado real de hechos (Eco).

La semiología SaussureanaEditar

  • Para Saussure el lenguaje es un fenómeno “multiforme” y “heteróclito” en el que se discriminan distintos niveles de análisis: físico, fisiológico y psíquico, al mismo tiempo que pertenece al dominio individual y social.
  • Debido a su naturaleza heterogénea, se hace difícil analizarlo y categorizarlo.
  • A nivel psíquico, para Saussure, se manifiesta siempre una facultad de asociación y coordinación que está en la base la organización de la lengua como un sistema: la articulación de los significantes con los significados, y la articulación de los signos entre sí.
  • Define al lenguaje como un sistema de signos en el que sólo es esencial la unión del significado y de la imagen acústica, es decir, es el sistema de signos que expresan ideas.
  • Para estudiar los diversos sistemas de signos, propone fundar una nueva ciencia de los signos que sería parte de de la psicología social, y por consiguiente, de la psicología general, a la que llama semiología. Esta ciencia tiene por objeto de estudio los signos y sus leyes. La lingüística forma parte de esta ciencia, y él discrimina dos tipos: una lingüística sincrónica para el estudio de la lengua, y una diacrónica para el estudio del habla.
  • Utiliza el término SIGNO para referirse a la unidad de la lengua, y SÍMBOLO para referirse a otros productos semióticos que no posean una arbitrariedad total, guardando conexión natural entre significante y significado.
  • En la perspectiva sincrónica (estudio de la lengua), todos los signos lingüísticos interactúan entre sí. En este nivel de análisis, Saussure nos presenta a la lengua constituyéndose entre dos masas amorfas: masa amorfa de ideas y masa amorfa de sonidos.
  • En la medida que la lengua se va constituyendo, los signos lingüísticos se van articulando.
  • Considera a la lengua como un sistema regido por una ley fundamental: “la oposición y la diferencia”, lo que implica que los signos son por lo que otros no son.

La semiótica según PierceEditar

Considera a la semiótica como la base de la propia lógica, y la describió como la ciencia de las leyes necesarias generales de los signos.

  • El signo es un primero que mantiene con un segundo (objeto), una relación triádica que es capaz de determinar un tercero, para que éste asuma la misma relación triádica con respecto al llamado objeto que la existente entre el signo y el objeto.
  • Para Pierce toda relación humana se organiza en tres niveles de conocimiento que expresan una gradación: Primeridad, Secundaridad y Terceridad. Estas meta-categorías del conocimiento corresponden a los tipos de experiencias que podemos conocer como seres humanos: 1) experiencias con cosas, 2) experiencias con relaciones, y 3) experiencias con signos o representaciones. Conocer refiere a la capacidad humana de poner en el caos estimular del mundo sensorial por medio del establecimiento de relaciones entre las experiencias.
  • El signo es una relación de tres términos: lo que provoca el proceso de eslabonamiento, su objeto y el efecto que el signo produce, es decir, su interpretante que es el sentido del signo.
  • Una distinción muy conocida es la de los tres tipos de signos: el ícono, el índice y el símbolo.
  • Ícono: un signo determinado por su objeto dinámico en virtud de su naturaleza interna. Ej.: onomatopeyas.
  • Índice: un signo determinado por su objeto dinámico en virtud de la relación real que mantiene con él. Ej.: fiebre, aparición del síntoma de la enfermedad.
  • Símbolo: un signo determinado por su objeto dinámico solamente en el sentido es que será interpretado. Ej.: balanza: justicia.
  • Estos tres signos son tipos de representaciones, o sea que hay tres tipos de representaciones: ícono, índice y símbolo. Estos tres tipos de representaciones tienen las siguientes propiedades: primeridad – fundamento que constituye un atributo general o cualidad que sólo podemos conocer por abstracción pura-, Secundaridad – hace referencia a una relación o correlato que se obtiene por comprobación- y Terceridad – hace referencia a un interpretante que no debe confundirse con la idea de intérprete. El intérprete designa una función de mediación que unifica la diversidad de intelecciones anteriores en la unidad de la conciencia. En este nivel, el interpretante se vincula con una representación de la experiencia de la que resulta un modo activo de significar en contraste con las organizaciones menos generalizadas, donde las formas de representar tiene un carácter más pasivo-.

Escuela de Oxford: los filósofos del lenguaje ordinarioEditar

  • Las reflexiones filosóficas de la época consistían en análisis lingüísticos. La cuestión filosófica que los une se relaciona con la necesidad de analizar el lenguaje cotidiano, en busca de una precisión de los significados del lenguaje, con la idea de que muchos problemas filosóficos se resolverán en la medida en que se someten al análisis sus términos.
  • Dos tendencias de la filosofía analítica: la filosofía no lingüística y el círculo de Viena.
  • Filósofos, como Wittgenstein: esta escuela se ocupa de dar cuenta de cómo los seres humanos al hacer uso del lenguaje hacen emerger el sentido, y la tarea de análisis corresponde a investigar cuáles son los actos del lenguaje que se cumplen en el uso del lenguaje.
  • Los filósofos del Circulo de Viena consideraban que una proposición tiene sentido si de ella pueden predicar condiciones de verdad o falsedad que sean constatables. Así, las proposiciones que poseen sentido, son las proposiciones constatativas.
  • John Austin, retomando la línea de trabajo de Wittgenstein, propone un nuevo punto de partida para el estudio del lenguaje. Austin define a las expresiones preformativas como aquellas expresiones que al pronunciarlas realizan acciones al mismo tiempo que se pronuncian, es decir, describen una determinada acción del locutor y su enunciación equivale al cumplimiento de esa acción. Estas acciones afectan tanto al que las dice como al que las recibe.
    • A partir de estas ideas, Austin propone un análisis minucioso de diversas formas expresivas, que llamará la Teoría General de los Actos del Habla. Considera que si analizamos nuestras locuciones en la dimensión de su uso, en el plano de la actividad lingüística, toda expresión es realizativa de actos de habla, es decir toda expresión tiene dueño, está dicha para otro. Esta teoría considera que cuando alguien dice algo, podemos discriminar tres planos o niveles descriptivos diferentes.
  • Acto locucionario: (Decir) es la realización de una locución. Ésta se entiende como un conjunto frásico producido de acuerdo con las reglas gramaticales y lexicales.
  • Acto ilocucionario: (Intecnión) designa a la enunciación en tanto influencia directa sobre el interlocutor bajo la forma de una orden, advertencia, promesa, etc.
  • Acto perlocucionario: (Consecuencia) al emitir una locución producimos ciertos efectos secundarios sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio o de otras personas por el sólo hecho de decir. Los efectos perlocutorios son consecuencias que no incluyen efectos convencionales.
  • Relaciones entre acto locutorio y perlocutorio: causal, relación entre acto locutorio e ilocutorio: convencional (adecuado, no adecuado, canónico).

Eco considera que el objeto de la Semiótica es la función semiótica y propone concebirla como dos dominios dialécticamente interdependientes: una Semiótica de la Significación y una Semiótica de la Comunicación. La primera se ocupa del estudio de la estructura de la función semiótica y de las posibilidades de codificación y descodificación. La segunda estudia la producción de los signos y se ocupa de un grupo amplio de fenómenos.

Capítulo III: El estudio genético del lenguajeEditar

El estudio psicológico del lenguaje busca conocer cómo las personas realizan esta actividad tan compleja, pero también nos interesa comprender porqué se realiza de esta forma y no de otra; de manera que la psicología está interesada no sólo en brindar modelos descriptivos, sino también, y principalmente, modelos explicativos acerca de la actividad lingüística. Vigotsky propuso un nuevo punto de partida, desarrollando una metodología general de la psicología, definiendo los principios explicativos generales y a partir de ellos categorías y teorías concretas para definir la unidad de análisis que no dejara de ser psicológica y que conservara la marca d su matriz biológica y social. Para comprender las complejas funciones psicológicas que emergen en el desarrollo humano, Vigotsky afirmaba que la primera tarea que tiene el investigador del comportamiento culturalmente mediado es el estudio de las bases biológicas de éste, o lo que es lo mismo, las cristalizaciones filogenéticas en la historia cultural; la segunda tarea es dilucidar la estructura de ese comportamiento; y la tercera es investigar la psicogénesis de esa estructura porque ésta no permanece sin cambio. Así, Vigotsky señala cómo debía ser el trabajo del psicólogo: debe interesarse por la búsqueda de explicación de los procesos de formación de las conductas complejas culturalmente mediadas. Podemos considerar que un abordaje genético puede realizarse teniendo en cuenta por lo menos tres acepciones del concepto de génesis:

  • El plano microgenético, que da cuenta de los procesos psicológicos subyacentes a la actividad lingüística en cada momento en que la misma se está realizando.
  • El plano ontogenético, que da cuenta de los procesos y los factores que determinan la emergencia del lenguaje a lo largo del desarrollo del niño, es decir, su psicogénesis.
  • El plano filogenético, que corresponde al estudio del leguaje como rasgo que se ha seleccionado en la evolución y que aparece como una auténtica propiedad de nuestra especia que reinscribe en nuestra biología y se entrelaza con nuestra cultura.

Vigotsky y Piaget ofrecen un panorama más amplio para interpretar la génesis del lenguaje. Estas teorías ofrecen un constructor general acerca de la actividad mental, que aún no posee la Psicología Cognitiva. Para ellos, la aparición del lenguaje se vincula con el desarrollo de funciones comunicativas y cognoscitivas en la ontogenia temprana que posibilitan la emergencia de la actividad lingüística. Bickerton plantea una hipótesis acerca de las posibles formas intermedias que tuvo el lenguaje, antes de adquirir una forma definitiva. Él explica que el lenguaje humano se desarrolló en dos etapas: primero apareció un protolenguaje, que consistía en la utilización de símbolos sin estructura; luego, mucho tiempo después, apareció la sintaxis. La sintaxis apareció cuando el cerebro dispuso de bastantes neuronas “libres”, es decir, no dedicadas a funciones específicas. Chomsky propuso la existencia de una capacidad mental innata para el lenguaje, es decir, un mecanismo específico para la adquisición del lenguaje que explicara la facilidad con la que un niño formal es capaz de aprender cualquier lengua. Pinker defendió la hipótesis de que la selección natural tuvo un papel central en el origen de la capacidad lingüística. La base de su razonamiento se basa en el hecho de que el lenguaje es una estructura demasiado compleja para aceptar que haya podido surgir sin una finalidad funcional específica.

Capitulo IV: ¿Qué y cómo conocemos cuando conocemos el lenguaje?Editar

La diversidad de enfoques en el estudio del conocimiento del lenguaje puede agruparse en tres líneas, principalmente:

  1. Un enfoque funcional y asociacionista, partidario de explicar las habilidades lingüísticas a partir de relaciones funcionales puramente externas entre eventos observables, suprimiendo el aparato formal en su caracterización. (Watson, Skinner).
  2. Un enfoque funcional y mentalista, que defiende la dependencia del conocimiento lingüístico de un conocimiento simbólico más general. (Piaget y Bruner).
  3. Un enfoque formal y mentalista, inclinado a diferenciar el conocimiento del lenguaje de otras capacidades. (Chomsky, Pinker, Fodor).

Chomsky defiende una posición formal y mentalista, hace distinción entre conocimiento y actividad lingüística, que las considerará como competencia y actuación. Los hablantes son capaces de producir y comprender infinitas emisiones sin haberlas escuchado antes. También son capaces de producir mensajes adecuados a los contextos, interpretando las situaciones de los mensajes. Estos hechos indican que toda persona muestra una competencia que está sujeta a las variables estimulares del ambiente. Chomsky, quien ha contribuido al desarrollo de la psicología cognitiva, entiende a la lingüística como una rama de la psicología para él, las relaciones entre sonido y significado tienen realidad psicológica, son representaciones mentales contenidas de modo estable en la mente de todo hablante, y considerando que la mente es una entidad que se realiza físicamente en los cerebros de las personas, deben también, estar reflejadas en su constitución biológica. Belinchon, Igoa y Riviere, señalan los siguientes postulados sobre el conocimiento lingüístico, explicando que la competencia lingüística incluye:

  • Un conocimiento derivado de la experiencia y del ejercicio de otras facultades cognitivas, que permite al hablante producir e interpretar actos de comunicación adecuados al contexto social y situacional inmediato: a este conocimiento se lo denomina competencia pragmática o comunicativa.
  • Existe otra clase de conocimiento lingüístico, la competencia lingüística o gramatical, que capacita al hablante para producir y comprender todos los posibles enunciados verbales bien formados de su lengua materna.
  • El lenguaje, considerado como facultad cognitiva, incluye ambas clases de conocimiento, así como todas aquellas estrategias y procedimientos empleados para ponerlo en practica, que se conocen de forma genérica como actuación. Desde esta perspectiva, la actuación se define como un constructor mental que abarca la conducta del ablande, un conjunto organizado de procesos cognitivos de manipulación y tratamiento de información.
  • La lengua, entendida como un conjunto potencialmente infinito de enunciados verbales proferidos e interpretados en un contexto, resulta del despliegue del conocimiento lingüístico en formas de actuación concreta.

En el dominio específico del estudio de la psicología del lenguaje, se abren dos posturas: la llamada formalista, que plantea la independencia del conocimiento lingüístico con respecto a los conocimientos sociales y cognitivos, y la funcionalista, que considera una relación más estrecha entre dichos conocimientos.

Capítulo V: La perspectiva formalista, el modelo ChomskyanoEditar

Chomsky, considera que nuestra interpretación del mundo se basa en sistemas representacionales derivados de la estructura de nuestra propia mente/cerebro. La mente le imprime formas a lo real en el proceso de adquisición de los conocimientos del mundo. A él le había intrigado durante mucho tiempo cómo los seres humanos conocen, lo que lo llevó a formular dos problemas referentes al conocimiento humano.

  1. ¿Cómo conocemos tanto a partir de una experiencia tan limitada? Él lo denomina: el problema de platón.
  2. ¿Cómo conocemos tan poco considerando que disponemos de una evidencia tan amplia? Él lo denomina: el problema de Orwell.
  1. Para abordar el primer problema hay que dar cuenta de la riqueza de los sistemas cognitivos que emergen en las personas a pesar de tener experiencias individuales muy limitadas, así pues, el problema consiste en determinar la dotación genética, sin confundir ésta, con el equipamiento que tiene una persona al momento del nacimiento. En este contexto, el estudio del lenguaje resulta muy revelador, porque es una auténtica propiedad de la especie, que además es central para la comprensión del pensamiento humano. Era preciso adoptar una perspectiva de investigación nueva, para dar cuenta de la forma en que los niños adquieren el lenguaje, pese a la pobreza de estímulos del ambiente. Nos referimos a esta pobreza, debido a que lo que se ofrece al niño es un lenguaje bastante degradado. Lo notable es que pese a la pobreza lingüística, los niños realizan construcciones lingüísticas novedosas, y terminan dominando la lengua natural en muy pocos años y a una edad bastante temprana.
  2. Con respecto al segundo problema, Chomsky se interroga sobre los estados totalitarios. Él considera que para resolver el problema de Orwell, es necesario descubrir los mecanismos institucionales y seguramente también otros, que obnubilan la capacidad de las personas para comprenderlos.

Lenguaje y gramáticaEditar

¿Cuándo un niño conoce el lenguaje? En principio, cuaado conoce su gramática. ¿Qué es la gramática? Es un tipo de conocimiento muy específico. Su conocimiento es una condición necesaria para el dominio de una lengua. Corresponde al sistema de reglas que generan y relacionan ciertas representaciones mentales de sonidos y significados. El lenguaje es el órgano o facultad que permite generar un conjunto finito de oraciones. Para Chomsky, el niño debe poseer un programa biogenético, que le permita interpretar los datos que entran al sistema y aplicarles reglas de orden lingüístico para generar la producción del lenguaje. A Chomsky le llamaba la atención la facilidad con la que los niños adquieren la gramática de la lengua: pueden hacer oraciones, hacer relaciones y aplicar reglas de conjugación.

Competencia y actuaciónEditar

La característica primaria que permite distinguir las lenguas humanas de cualquier otro sistema arbitrario de manipulación simbólica es que una lengua asocia sonido y significado de una manera particular. De esta manera, dominar una lengua implica ser capaz de comprender lo que se dice y producir una señal física con una interpretación semántica intencionada. Una persona que domina una lengua debe dominar esas reglas lingüísticas que determinaron los significados intrínsecos de las oraciones. Estas reglas establecen la forma fonética de las oraciones y sus contenidos semánticos intrínsecos. A este conocimiento se lo denomina competencia lingüística, siendo el poder que tenemos para llegar a desarrollar algo. La actuación lingüística no es una simple traducción de las conexiones específicas entre sonido y significado organizadas por un sistema de reglas lingüísticas. La ejecución o actuación lingüística, está gobernada por otros principios de la organización cognoscitiva general de los hablantes que no forman parte, estrictamente, del lenguaje. La teoría del lenguaje humano tiene que satisfacer dos condiciones:

  • Adecuación descriptiva: la gramática de una lengua particular satisface el requisito de la adecuación descriptiva, en la medida en que da cuenta completa y exacta de las propiedades de la lengua, de lo que el hablante de la lengua sabe tácitamente.
  • Adecuación explicativa: busca dar cuenta de las propiedades comunes a todas las lenguas, buscando los principios explicativos de su génesis.

Gramática mental universalEditar

Chomsky postuló una gramática común a todos los seres humanos, transmitida genéticamente. Llegó a la conclusión de que todas las lenguas tienen semejanzas de fondo que dan testimonio de una gramática mental universal. Esta gramática es el instrumento para la adquisición del lenguaje, un componente innato de la mente humana que permite acceder a una lengua particular mediante la interacción con la experiencia presente. La GU es un conjunto de principios formales mínimos, comunes a todas las lenguas, que definen el conjunto de elementos que participan en la gramática: verbos, sustantivos, adjetivos, adverbios y categorías como oraciones frases nominales, frases verbales. De esta manera, estamos diseñados como especies para aprender cualquier lengua y todas las lenguas tienen propiedades comunes que están definidas por la GU. Conocer una lengua comprende, en un sentido parcial, conocer su gramática. Conocer la gramática implica una organización psicológica, un estado mental, caracterizado por un sistema de principios que permiten generar y relacionar representaciones mentales de sonido y de significado. Esta organización psicológica correspondería a la competencia lingüística del sujeto.

La facultad lingüística posee un estado inicial que es la GU, común a toda la especie. Con una experiencia apropiada, esta facultad pasa del estado inicial a un estado relativamente estable que sólo experimenta modificaciones periféricas, como la adquisición de nuevos elementos léxicos. Cuando esta gramática universal entra en contacto con los datos lingüísticos primarios, al estar en contacto con la lengua materna, se alcanza el estado estable que corresponde a una lengua particular. El estado alcanzado corresponde al conocimiento interiorizado de una lengua particular. Este conocimiento interiorizado consiste, por un lado, en un “diccionario mental” o léxico de formas de la lengua, y por otro, en un sistema de principios y reglas que actúa de forma computacional sobre esas formas, los cuales generan representaciones mentales constituidas por combinaciones categorizadas de formas lingüísticas. Cuando Chomsky expresa que la gramática universal genera, por medio de la serie de una aplicación de una serie de principios, infinitas oraciones, está suponiendo que la gramática actúa como un dispositivo mental que permite generar todas las posibles “cadenas” de símbolos lingüísticos correctas de una lengua. La representación del conocimiento lingüístico interiorizado que posee todo hablante consta de varios componentes:

  • El diccionario mental o léxico: en el que están representadas las propiedades fonológicas y semánticas de las palabras o morfemas.
  • El componente sintáctico: que comprende las reglas que gobiernan combinaciones de las unidades léxicas en las frases.
  • El componente semántico: constituido por las reglas mediante las cuales se asigna significado a cada enunciado verbal y a su relación con otros enunciados.
  • El componente fonológico que especifica las reglas de pronunciación de las representaciones lingüísticas.
  • El componente morfológico que comprende las reglas que rigen la formación de palabras.

Procesamiento del lenguajeEditar

El estudio del procesamiento del lenguaje se realiza teniendo en cuenta una serie de niveles progresivos y cada vez más complejos. Los niveles progresivos de comprensión y producción del lenguaje van desde el nivel perceptivo, hasta el nivel léxico, el nivel de frase y el nivel de discurso.

  • Nivel perceptivo: para el lenguaje oral, corresponde a la extracción de los elementos fonológicos a partir de la señal física del habla. El objetivo de este procesamiento es extraer a partir de los fonemas las unidades jerárquicas superiores o morfemas.
  • Nivel léxico: corresponde a la recuperación de la representación léxica de las representaciones almacenadas en la memoria del sujeto.
  • Nivel de frase: corresponde a la extracción de sentido a partir de efectuar un análisis de la estructura sintáctica sobre los múltiples elementos y sus relaciones constituyentes en la frase.
  • Nivel de discurso: este es el nivel superior de procesamiento del lenguaje y resulta de la extracción de sentido de las frases y su conservación para integrarlas en unidades más grandes de sentido que mantienen la coherencia.

Capítulo VI: La perspectiva funcional del lenguajeEditar

El lenguaje permite comunicar ideas e intenciones, y con él producimos ciertos efectos en los interlocutores por haber expresado algo. Esto quiere decir que el lenguaje posibilita no sólo la transmisión e interpretación de significados literales, sino que, y principalmente, permite la transmisión e interpretación de los sentidos figurados, metafóricos, irónicos y otros, de nuestras emisiones lingüísticas que aparecen cuando todas ellas se ubican en un contexto de interacción humana concreto. El lenguaje se nos presenta como una actividad cooperativa compleja e intencional que implica el intercambio de mundos mentales con propiedades intencionales. Riviere destaca que la actitud intencional de los humanos se inserta en el lenguaje potenciando su poder de comprensión interpersonal. Por ellos, los signos del lenguaje remiten antes que nada a objetos intencionales internos que transmiten información interpretada de acuerdo con los mundos mentales en los que están insertos los interlocutores que forman parte de una cultura. Riviere ha destacado que las habilidades mentalistas, si bien tienen una importante función para detectar los engaños, no sólo sirven para engañar, sino que principalmente en nuestra especie, poseen un alto valor cooperativo y comunicativo. Riviere ofreció un esquema para comprender las importantes funciones que los seres humanos, como seres mentalistas, realizan en la comunicación y que se potencian y amplifican cuando comienzan a usar el lenguaje:

Función apelativa o vocativo Llamar
Función fáctica Mantener la interacción, derivada d la apelativa
Función imperativa Cambiar el mundo exterior: (1) cambiando objetos: PEDIR (2) cambiando conductas:Regular
Función ostensiva o declarativa Cambiar el mundo mental: (1) aquellas q están dirigidas a cambiar el mundo mental del otro: DECLARAR (2) aquellas q están dirigidas a cambiar el mundo propio:Preguntar

La función semiótica según PiagetEditar

Según Piaget, el lenguaje surge en la función semiótica. Define la función semiótica como la capacidad de evocar significados ausentes no percibidos o no visibles, mediante el empleo de significantes que están claramente diferenciados de sus significados. La función semiótica aparece recién en el estadio preoperatorio, alrededor de los 2 a los 6 o 7 años, cuando aparece diferenciado el significado del significante. La función semiótica presenta 6 conductas:

  • Imitación diferida: evocar un objeto en su ausencia.
  • Imagen mental: representaciones interiorizadas. Representación de alguna cosa o suceso.
  • Juego simbólico: “hace como si…”, juego de ficción.
  • Dibujo: imagen gráfica. Representación por medio de la motricidad.
  • Lenguaje: habilita a las otras cuatro conductas para que aparezcan, las vuelve más complejas. Tienen dos funciones básicas: la de comunicación y la intelectual.

Según Piaget, el símbolo se origina con la interacción entre el niño y el mundo exterior gracias a las invariantes funcionales organización (crea sistemas que reúnen todo el conocimiento del individuo) y adaptación (interacción afectiva entre el sujeto y el medio. Ocurre a través de dos procesos complementarios: asimilación y acomodación).

Los estudios de Ángel Riviere sobre el desarrollo de los símbolos y del lenguajeEditar

Riviere critica a Piaget, debido a que explica que el último no tiene en cuenta lo de afuera. No le critica la teoría, sino que dice que Piaget se olvida “del otro” en todo el desarrollo. Riviere, para hablar de la aparición del símbolo, dice que un niño va a representar porque tiene la capacidad de comunicarse. “Un hombre aislado no produce símbolos porque no tiene la necesidad de comunicarse”. Riviere destaca dos tipos de comportamientos gestuales en el niño prelingüístico:

  • Protoimperativos: el niño emplea al adulto para obtener determinados objetos.
  • Protodeclarativos. El niño utiliza los objetos para obtener la atención del adulto, con el fin de compartir la experiencia.

El modelo de suspensión es elaborado por Riviere a lo largo de sus investigaciones y desarrollos teóricos. La idea central del modelo es describir cuatro etapas que permiten ver el proceso semiótico para elaborar las primeras formas comunicativas.

Nivel Fuente de suspensión Producto semiótico Alcances y limites
Primer Nivel 9-10 meses Preacciones Gestos deícticos Protoimperativos Protodeclarativos comunicativos: intencionales, intencionados, uso de signos Requieren presencia del objeto
Segundo Nivel 11-18 meses Acciones instrumentales: culturalmente situadas; específicamente humano; mecanismo natural, pero culturalmente motivado Juego funcional; símbolo enactivo: * motivados, * idiosincráticos; Poseen una marca de distorsión: vocación metafórica Posibilidad de representar referentes ausentes
Tercer Nivel 18 meses-4 años y medio Propiedades habituales de objetos Juego de ficción, simbolización con sustituciones y transformaciones Creación de mundos simulados
Cuarto Nivel 4 años y medio Las representaciones simbólicas mismas Simbolización Metafórica, metarrepresentaciones Noción de falsa creencia Intencionalidad Metáforas Sentido del humor.

El modelo de la adquisición del lenguaje de Jerome BrunerEditar

Para Bruner había que “transculturalizar” la percepción. Va a construir un modelo de la adquisición del lenguaje incluyendo los aportes de Noam Chomsky. De esta manera, Bruner se va a centrar en el estudio de la díada madre-hijo. Esta díada, constituye una estructura social básica en la que ambos se interrelacionan y en donde ambas partes contribuyen al desarrollo del niño. Bruner considera los siguientes conceptos:

  • Acción: Bruner va a tomar el concepto de acción de Piaget, en el sentido de que el efecto de la acción ejercida por el sujeto recae sobre la propia acción, pero a diferencia de Piaget, el desarrollo de las estructuras cognoscitivas no lo va a entender como independiente de los aportes culturales, siguiendo una ley inmanente que corresponde a la teoría de la equilibración de las estructuras cognoscitivas, solamente.
  • Interacción: el bebé, al nacer, es un ser inmaduro, acabado. Hay funciones que deben desarrollarse y construirse. Es la madre o sus tutores los que tienen la función principal de colaborar y “andamiar” este desarrollo.
  • Anticipador funcional: la madre opera como un anticipador funcional de la conducta del bebé. Ella sostiene las consecuencias del niño, forzándolo a entrar, en lo que Vigotsky llama, la “zona de desarrollo próximo”. Esta actividad, favorece el desarrollo de la autonomía y el control consciente de lo que el niño va aprendiendo.
  • Significación funcional: es en la estructura social que forman las interacciones del niño y su madre, donde ésta va a otorgarle una significación específica a las conductas del bebé y en función de ella va a actuar en consecuencia.

Bruner se pregunta: ¿Cómo se adquiere el lenguaje? ¿Por qué se usa el lenguaje? En el marco de análisis de estos interrogantes, Bruner va a formular un modelo para la adquisición del lenguaje, interesándose en el estudio de los factores culturales para el dominio de esta habilidad. El modelo que propone, denominado Sistema de soporte o de apoyo para la adquisición del lenguaje, es el siguiente:

En este modelo, Bruner quiere poner de relieve, que en tanto el lenguaje es el medio a través del cual se interpreta y regula la cultura, las actividades comunicativas comienzan a realizarse desde que el bebé nace. Específicamente, comienzan a partir de que organizan, entre el bebé y u madre o tutor, particulares formas de interacción que Bruner llama formatos. Ellos crean un sistema recíproco de interacción que puede ser predecible para ambos, al servicio de la comunicación y por medio del cual organizan una experiencia compartida. En estos formatos, que tienen la característica de ser lúdicos como toda la vida del bebé, se comienza a dominar la gramática, la semántica y la pragmática. El formato es una “pauta de interacción estandarizada e inicialmente microscópica, entre el adulto y un infante, que contiene roles demarcados que finalmente se convierten en reversibles”. En el formato, los comportamientos simbólicos de uno de los miembros se justifican por la presencia del otro miembro de la interacción. Son juegos, fiestas móviles, que tienen características de ida y vuelta. Estos juegos ya presentan las características de lo que va a ser la comunicación lingüística, y son las siguientes:

  • Ritmo alternante: primero la atención y la escucha recae en uno de los miembros y liego se alterna; diálogo.
  • Relación interdependiente: porque la acciones de uno de los miembros se justifican y se realimentan por lo que hace el otro.
  • Escenario compartido o contexto: porque todas las interacciones están insertas en un contexto específico. Es más, ellas se refieren a temas que remiten al contexto inmediato.

Bruner hace una distinción de tres formatos:

  • Formato de Juego: destaca cómo los niños demuestran tempranamente ser capaces de abstraer la estructura de las interacciones y desplazarlas a otras situaciones más alejadas, de las primeras por el poder de la generalización producida. También destaca la capacidad que tienen los niños pequeños para compartir e invertir roles en el juego.
  • Formato de referencia: se da una negociación y un etiquetamiento a los objetos, por ejemplo llamar “tita” a una galletita.
  • Formato de petición: aparecen cuando hay una demanda o un pedido al adulto, qué y cómo lo quieren.