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Hacia una teoría de la esquizofrenia

Hacia una teoría de la esquizofrenia

Título Hacia una teoría de la esquizofrenia
Autor Bateson
Año 1991

La teoría de la esquizofrenia presentada aquí se basa en el análisis de las comunicaciones, y específicamente en la Teoría de los Tipos Lógicos. A partir de esta teoría se deriva una descripción de una situación llamada “el doble vínculo”. Donde una persona, haga lo que haga, “no puede ganar”. Su hipótesis es que alguien apresado por el doble vínculo puede desarrollar síntomas esquizofrénicos. Se ha llegado a un conceso sobre rasgos generales de una teoría comunicacional del origen y naturaleza de la esquizofrenia.

La base en la teoría de las comunicacionesEditar

La teoría de los Tipos Lógicos es que existe una discontinuidad entre una clase y sus miembros. La clase no puede ser miembro de sí misma, ni uno de los miembros puede ser la clase, dado que el término empleado para la clase es de un nivel de abstracción diferente – un tipo lógico diferente- de los términos empleados para sus miembros. Aunque en la lógica formal se intenta mantener la discontinuidad entre una clase y sus miembros, consideramos que en la patología de las comunicaciones reales esta discontinuidad se quiebra de manera continua e inevitable, y que a priori tenemos que esperar que se produzca una patología en el organismo humano cuando se dan ciertos patrones formales de esta quiebra en la comunicación entre la madre e hijo.

Ejemplos de cómo los seres humanos manejan comunicaciones que ponen en juego distintos Tipos Lógicos pueden tomarse de los siguientes campos:

  1. El uso de distintos comunicacionales en la comunicación del humor. Los ejemplos son el juego, el no juego, la fantasía, el sacramento, la metáfora, etc. Esas señales de un Tipo Lógico superior al del mensaje que clasifican. Entre los seres humanos, esta estructuración y rotulación de mensajes y acciones significativas alcanzan una considerable complejidad, con la peculiaridad de que nuestro vocabulario para establecer tal discriminación está aún muy rudimentariamente desarrollado, y que nos apoyamos fundamentalmente sobre medios no verbales como la postura, el gesto, la expresión facial, la entonación y el contexto para la comunicación de estos niveles sumamente abstractos pero vitalmente importantes.
  2. Humor. Este parece ser un método para explorar los temas implícitos en el pensamiento o en una relación. El método de exploración entraña el empleo de mensajes que se caracterizan por ser una condensación de Tipos Lógicos o modos comunicacionales. Se produce el momento explosivo en el humor es el momento cuando la rotulación del modo experimenta una disolución y nueva síntesis. Esto tiene el efecto peculiar de atribuir modo a esas señales que previamente tenían el status de ese Tipo Lógico superior que clasifica los modos.
  3. Falsificaciones de las señales identificadoras de los modos. Entre los seres humanos se pueden falsificar los identificadores de modos. Ello puede ocurrir dentro de la persona –el sujeto puede ocultarse a sí mismo su propia hostilidad real bajo las galas del juego metafórico- o puede producirse como falsificación inconsciente de la falsificación que el sujeto tiene de las señales identificadoras de modo emitidas por otra persona.
  4. Aprendizaje. El nivel más simple de este fenómeno está ejemplificado por una situación en la cual un sujeto recibe un mensaje. El sujeto experimental puede adquirir mayor pericia en el aprender. Puede aprender a aprender, y no es inconcebible que puedan darse en los seres humanos niveles más elevados aun de aprendizaje.
  5. Los niveles múltiples de aprendizaje y la clasificación de los señales como Tipos Lógicos. Hay dos conjuntos inseparables de fenómenos, inseparables porque la capacidad de manejar los tipos múltiples de señales es ella misma una pericia aprendida, por consiguiente una función de los niveles múltiples del aprendizaje.

De acuerdo a Bateson, el término “función del yo” es precisamente el proceso de discriminar modos comunicacionales, sea dentro de la persona o entre la persona y otros. El esquizofrénico manifiesta debilidad en tres áreas de dicha función: a) tiene dificultad para asignar el modo comunicacional correcto a los mensajes que recibe de otras personas; b) tiene dificultad para asignar el modo comunicacional correcto a aquellos mensajes que él mismo profiere o emite de manera no verbal; c) tiene dificultad en asignar el modo comunicacional correcto a sus propios pensamientos, sensaciones y preceptos.

Von Domarus considera que los mensajes (y el pensamiento) del esquizofrénico presentan una estructura silogística aberrante. El esquizofrénico, según esta teoría, emplea estructuras que identifican los predicados.

Los modelos conceptuales de la cibernética y de las teorías energéticas del psicoanálisis son, después de todo, metáforas rotuladas. La peculiaridad del esquizofrénico no consiste en que emplee metáforas sino en que emplee metáforas sino en que emplee metáforas no rotuladas. Tiene una especial dificultad en manejar las señales de aquella clase cuyos miembros asignan Tipos Lógicos a otras señales.

Lo que se sabe de la teoría del aprendizaje, es congruente con el hecho evidente de que los seres humanos emplean el contexto como guía para la discriminación de los modos. Por consiguiente, debemos buscar no una experiencia traumática específica de la etiología infantil sino patrones secuenciales característicos. La especificidad que buscamos debe ser de un nivel abstracto o formal. Las secuencias tienen que tener esta característica: que a partir de ellas, el paciente adquiera los hábitos mentales que están ejemplificados en la comunicación esquizofrénica. Es decir, tiene que vivir en un universo donde las secuencias de acontecimientos sean tales, que sus hábitos comunicacionales desusados resulten adecuados de alguna manera. La hipótesis que presenta es que secuencias de este tipo producidas dentro de la experiencia externa del paciente son responsables de los conflictos interiores en la asignación de los Tipos Lógicos.

El doble vinculoEditar

Los ingredientes necesarios para que tenga lugar una situación de doble vinculo:

  1. Dos o más personas. A una de ellas la designamos como la “víctima”. No suponemos que el doble vinculo sea infligido sólo por la madre, sino que puede serlo o por la madre o por alguna combinación de madre, padre y/o hermanos.
  2. Experiencia repetida. Supone que el doble vínculo es un tema recurrente en la experiencia de la víctima. Su hipótesis no apela una experiencia traumática única, sino una experiencia tan reiterada que la estructura de doble vínculo pasa a ser una expectativa habitual.
  3. Un mandato primario negativo. Este puede tener una de estas dos formas: a) “No hagas eso, o te castigaré”, o b) “si no haces eso, te castigaré”. Elegimos aquí un contexto de aprendizaje basado en. Suponemos que el castigo puede consistir o en el retiro del amor o en la expresión de odio o cólera o –lo que es más devastador- el tipo de abandono que resulta de la expresión de la impotencia extrema del progenitor. Cree que engloba experiencias perceptivas de una manera que no puede ser abarcada por la noción de “trauma”.
  4. Un mandato secundario que está en conflicto con el primero en un nivel más abstracto, y que, al igual que el primero está reforzado por castigos o señales que anuncian un peligro para la superficie. El mandato secundario se comunica al niño, por lo común, mediante medios no verbales. La postura, el gesto, el tono de voz, la acción significativa y las implicaciones ocultas en el comentario verbal pueden usarse todas para transmitir el mensaje más abstracto. En segundo lugar, el mandato secundario puede chocar con cualquier elemento de la prohibición primaria. La verbalización del mandato secundario puede, por consiguiente, revestir gran variedad de formas. Cuando el doble vinculo es infligido no por un individuo sino por dos. Por ejemplo, un progenitor puede negar en un nivel más abstracto el mandato del otro.
  5. Un mandato negativo terciario que prohíbe a la víctima escapar del campo. En un sentido formal, quizá sea innecesario clasificar este mandato como un elemento separado, ya que el refuerzo en los otros dos niveles implica una amenaza a la supervivencia, y si los dobles vínculos han sido impuestos durante la infancia, es naturalmente imposible escapar.
  6. Por último, el conjunto completo de los ingredientes deja de necesario cuando la víctima aprendió a percibir su universo bajo patrones del doble vínculo. Casi cualquier parte de una secuencia de doble vinculo. Casi cualquier parte de una secuencia de doble vínculo puede resultar entonces suficiente para precipitar el pánico o la cólera. El patrón de mandatos conflictuales puede llegar a ser asumido por voces alucinatorias.

El efecto del doble vínculoEditar

Nuestra hipótesis es que se producirá un colapso en la capacidad del individuo para discriminar entre Tipos Lógicos cada vez que presenta una situación de doble vínculo. Las características generales de esta situación son las siguientes:

Cuando una persona se encuentra atrapada en una situación de doble vínculo, responderá defensivamente de una manera similar al esquizofrénico. Un individuo tomará literalmente un enunciado metafórico cuando se encuentra en una situación en la que tiene que responder de alguna manera, en la que se enfrenta con mensajes contradictorios y cuando es incapaz de comentar las contradicciones. El esquizofrénico se siente todo el tiempo “en las candilejas” (¿?) de una manera que habitualmente responde con una insistencia defensiva sobre el nivel literal, aun cuando sea absolutamente inadecuado, por ejemplo cuando la otra persona está bromeando.

Los esquizofrénicos también confunden lo literal y lo metafísico en sus propias verbalizaciones cuando se sienten atrapados en un doble vínculo. Como respuesta a las situaciones del doble vinculo, el desplazamiento hacia un enunciado metafórico trae seguridad. Sin embargo, también impide que el paciente haga la acusación que desea hacer. La indicación de que se trata de un enunciado metafórico reside en el aspecto fantástico de la metáfora no de las señales que usualmente acompañan a las metáforas para indicar al oyente que se está empleando una metáfora. No sólo es más seguro para la víctima de un doble vínculo desplazarse a un mensaje de orden metafórico, sino que en una situación sin salida es mejor desplazarse y convertirse en alguna otra persona o desplazarse e insistir en que uno se encuentra en alguna otra parte. Entonces el doble vínculo no puede actuar sobre la víctima, porque él no es él, y además porque se encuentra en un lugar diferente. So alguien ha pasado su vida dentro de una relación de doble vínculo como la descrita, su manera de relacionarse con las personas después de un colapso psicótico tendrá un patrón sistemático. Su sistema metacomunicativo –las comunicaciones referentes a la comunicación- se habrá derrumbado y no sabrá qué clase de mensaje fue el mensaje que emitió. Dada esta incapacidad para juzgar acertadamente lo que otra persona realmente quiere decir y la excesiva preocupación por lo que efectivamente se está diciendo, una persona puede defenderse eligiendo una o más de varias alternativas. Dependiendo de lo que elija estará continuamente buscando significados ocultos detrás de lo que la gente dice y detrás de los acontecimientos fortuitos que se producen en su ambiente, y será característicamente suspicaz y desconfiado. Lo esencial es que él no puede elegir la única alternativa que le ayudaría a descubrir qué es lo que realmente quieren decir; no puede, sin ayuda, discutir los mensajes de otros. Al no ser capaz de hacerlo, el ser humano se hace semejante a un sistema autocorrectivo que haya perdido su regulador; comienza a recorrer un espiral de distorsiones interminables, pero siempre sistemáticas.

Una descripción de la situación familiarEditar

Su hipótesis es que la madre de un esquizofrénico expresará simultáneamente por lo menos dos órdenes de mensajes que pueden caracterizarse en términos generales como a) conducta hostil o de retraimiento, que surge cada vez que el niño se aproxima a ella y b) conducta de amor o acercamiento simulado, que surge cuando el niño responde a su conducta hostil y de retraimiento, como una manera de negar que es ella la que se aparta. Su problema consiste en controlar la propia angustia mediante el control de la proximidad y distancia entre ella y su hijo.

Lo que aquí importa es que su conducta amorosa es entonces un comentario de su conducta hostil (pues constituye una compensación por ella), y por consiguiente es un mensaje de orden diferente al de la conducta hostil: es un mensaje sobre una secuencia de mensajes. Sin embargo, por su naturaleza misma niega la existencia de aquellos mensajes sobre los cuales versa, es decir, el retraimiento hostil.

La madre emplea las respuestas del niño para afirmar que la conducta de ella es de amor, y como tal conducta de amor es simulada, el niño se ve colocado en una situación en la que no debe interpretar correctamente la comunicación de su madre si es que desea mantener su relación con ella. El resultado es que el niño se ve obligado a distorsionar sistemáticamente sus percepciones de las señales metacomunicativas. Si el niño discrimina correctamente las señales metacomunicativas de su madre, tendrá que afrontar el hecho de que ella no lo quiere y además lo está engañando mediante su conducta afectuosa. Sería “castigado” por aprender a discriminar correctamente los órdenes de los mensajes. Por consiguiente, tenderá a aceptar la idea de que él está cansado, antes que reconocer el engaño de su madre. Para sobrevivir junto a ella, el niño tiene que discriminar falsamente sus propios mensajes internos y al mismo tiempo discriminar falsamente los mensajes de otros. Para expresarlo de otra manera, la madre está controlando las definiciones que el niño hace de los mensajes que recibe de ella, y también su definición de las respuestas él le da, insistiendo en que ella no se preocupa por si misma sino sólo por él. El niño es castigado por discriminar correctamente lo que ella expresa, y es castigado por discriminar incorrectamente: ya está atrapado en un doble vínculo. La única manera como el niño puede escapar realmente de la situación es comentar la posición contradictoria en que su madre lo ha colocado. Al evitar que el niño hable sobre la situación, la madre le prohíbe emplear el nivel metacomunicativo. La capacidad de comunicarse sobre la comunicación de comentar las acciones significativas de uno mismo y de los demás, es esencial para un intercambio social exitoso. Para discriminar correctamente qué es lo que otras personas expresan de hecho, debemos poseer la capacidad de hacer comentarios directos o indirectos sobre esa expresión. Este nivel metacomunicativo es aquél que el esquizofrénico parece incapaz de emplear con éxito.

Situación actual y perspectivas futurasEditar

De acuerdo con su enfoque, parten de la premisa de que la esquizofrenia implica ciertos principios generales que son importantes en toda comunicación y que por consiguiente se pueden encontrar muchas semejanzas informativas en las situaciones de comunicación “normales”. Les han interesado particularmente distintos tipos de comunicación, que entrañan por una parte, significado emocional y, por otra, la necesidad de discriminar entre órdenes distintos de mensajes. Entre tales situaciones se cuentan el juego, el humor, el ritual, la poesía y la ficción. El juego, especialmente, entre animales, lo han estudiado con cierta extensión. Es una situación que ilustra la aparición de metamensajes cuya discriminación correcta es vital para la cooperación de los individuos participantes. Relacionado de modo bastante estrecho con el juego, está el humor, que es un tema permanente de nuestras investigaciones. El humor requiere desplazamientos bruscos en los Tipos Lógicos y también la discriminación de estos desplazamientos. El ritual es un campo en el cual se hacen adscripciones desusadamente reales o literales de Tipos Lógicos y se las defiende con tanto rigor como el esquizofrénico defiende la “realidad” de sus delirios. La poesía ejemplifica el poder comunicativo de las metáforas –aun las metáforas muy desusadas- cuando se las rotula como tales mediante distintos signos, lo que contrasta con la oscuridad de la metáfora esquizofrénica, que nunca lleva rótulo.

En sus investigaciones prestaron atención a la hipnosis, este empleo de la alucinación para resolver un problema planteado por mandatos contradictorios que no pueden ser discutidos, parece ilustrar la solución de un doble vínculo por vía de un desplazamiento en los Tipos Lógicos.

Corolarios terapéuticosEditar

La diferencia entre el vínculo terapéutico y la situación original de doble vínculo reside en parte en el hecho de que el terapeuta no está comprometido personalmente en una lucha de vida o muerte. Por consiguiente, puede establecer vínculos relativamente benévolos y ayudar gradualmente al paciente para que se emancipe. Muchas de las estratagemas originales y acertadas montadas por los terapeutas parecen ser intuitivas.