Diferencia entre revisiones de «Navegación Medieval. Portulanos»

Y lo que es más importante, el ángulo de la línea generatriz del cono con el eje de rotación es de '''33º ⅓'''.<br />
Eso significa que entre el eje de proyección y el límite del cono hay un ángulo de ese valor y que al trasladar a una carta plana las líneas Norte Sur del casquete esférico, en la carta permanecen paralelas, pero en la realidad el Norte que marca una línea situada en el extremo del como está desviado con respecto al Norte del centro de proyección 33º ⅓, por lo que en la navegación real habrá que ir corrigiendo el Norte sobre la carta periódicamente., y en la carta utilizar más de una proyección para cubrir trayectos amplios tal y como ocurre con el balón de fútbol. Y es en esa corrección donde la brújula adquiere un significado importante, porque evitó a los pilotos el cálculo del Norte real (aunque se hiciese por métodos gráficos) Y ahora viene la pregunta del millón ¿El ''portulano ideal'' estaba confeccionado con el Norte Magnético o con el Norte Real? No lo podemos saber, porque carecemos de los mapas de isoclinas de esa época y ni siquiera sabemos la fecha de confección de ese ''portulano ideal'', por sencillez en el cálculo podemos suponer que se confeccionó con el Norte Real, y que cuando se introdujo la brújula se corregía el valor del Norte para el propio puerto de salida, al confeccionar la ''carta de marear''.<br />
[[Archivo:El Norte en los portulanos-1.png|miniaturadeimagen|izquierda|Determinación del Norte en la derrota de los portulanos.]]
La figura de la izquierda nos ayuda a entender esta situación, supongamos que queremos navegar desde el cabo de la Nao (aproximadamente sobre el meridiano de Greenwich) hasta Durres en Albania, y que tenemos una proyección cuyo centro es precisamente ese cabo, la carta va a marcar como valor del Norte para todas la líneas Norte-Sur el Norte de Greenwich, pero el valor del Norte en el puerto de destino presente una desviación de aproximadamente 13º por lo que el Norte real no se corresponde con el de la carta; a lo largo de la derrota (se cual sea la que hayamos dibujado) esa variación del Norte influirá en el ángulo que hay que proporcionar a las velas para desplazarse por la línea de derrota marcada, que está relacionado, a su vez, con el viento que sopla, así que un cambio de viento significa una maniobra con el velamen, y si el ángulo proporcionado no es el correcto la desviación con respecto a la derrota teórica está asegurada. Esa variación de la dirección en el Norte de la carta en el momento que se ha de variar el ángulo de las velas es calculable matemáticamente, pero un brújula en la que el norte del puerto de partida quede marcado fijo en un aro exterior nos da inmediata lectura de la correción a efectuar sin necesidad de cálculo alguno.<br />
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