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Conferencias de introducción al psicoanálisis

Parte II: El sueñoEditar

7º Conferencia: Contenido manifiesto del sueño y pensamientos oníricos latentesEditar

El sueño es un sustituto como lo es la tendencia de la operación fallida, cuyo saber es inaccesible. La técnica se basa en hacerlo emerger mediante asociación libre. Los elementos oníricos y representaciones sustitutivas adquiridas post análisis son concientes, los elementos ocultos son inconscientes (por el momento). Lo inconsciente surge por sí solo con el análisis, no hay que buscar que sea pertinente. El sueño recordado no es lo genuino, sino lo desfigurado, y nos ayudará a acercarnos a éste. Mediante la selección del resultado de la asociación se perturba el análisis. Algunas de las objeciones al análisis son: es trivial, es un disparate, no viene al caso, o es penoso para comunicar. Éstas son resistencias, que varían cuantitativamente, y cuanto mayor es ésta, mayores las desfiguraciones y la distancia desde el sustituto hasta lo inconsciente.

El contenido manifiesto del sueño es lo que el sueño cuenta, y los pensamientos latentes aquello oculto a lo cual debemos llegar persiguiendo las ocurrencias. El primero generalmente es un fragmento del segundo. Un modo de la desfiguración es la sustitución por un fragmento o una alusión. También se expresa por medio de analogías lingüísticas. El primero no es tanto una desfiguración como una figuración de él, su expresión en imágenes concretas que toman como punto de partida la literalidad de ciertas palabras. Olvidamos la imagen de la que surgió originalmente la palabra y no la reconocemos en su sustitución. Lo principal de los pensamientos inconscientes falta en el contenido manifiesto. El sentido del sueño es también figurado (Ej.: “disparate” por casarse temprano es representado por “disparate” de 3 por un florín y 50 kreuzer). Un elemento manifiesto puede subrogar varios latentes y uno latente puede estar sustituido por varios manifiestos.

9º Conferencia: La censura oníricaEditar

Los sueños son eliminaciones de estímulos psíquicos perturbadores del dormir por la vía de la satisfacción alucinada.

La desfiguración onírica es aquello que nos hace aparecer ajeno e incomprensible el sueño. Es la obra del trabajo del sueño. El sueño sofoca el contenido chocante y lo hace inaudible, lo deja vacío, lo omite. Además la censura onírica participa en la desfiguración desplazando el acento psíquico modificando el material oscureciéndolo y reagrupándolo como el elemento “absurdo” en el sueño de los 3 por un florín y 50 kreuzer (absurdo casarse tan temprano, absurdo procurarse entradas al teatro tan pronto, absurdo apresurarse a comprar la joya).

La censura onírica es también la resistencia al análisis del sueño (alcanzar desde el elemento onírico el inconsciente). La resistencia es solo la objetivación (volver objetivo) de la censura. No solo produce la desfiguración sino la mantiene y produce el rechazo a la interpretación. Es distinta en cada elemento y se aplica en contra de aquellos elementos de naturaleza repudiable, chocante en el aspecto ético, estético o social. La libido (ansias de placer) tiene como preferencia los objetos prohibidos. La desfiguración es proporcional a la rigidez con que se presentan las exigencias de la censura y al grado de perversión de los deseos (incestuosos). Los neuróticos sueñan lo que los perversos hacen.

La desfiguración onírica es una consecuencia de la censura ejercida por tendencias admitidas del yo en contra de mociones de deseo que se agitan en nosotros cuando dormimos. Los deseos oníricos son inconscientes, y sólo por la interpretación nos enteramos de ellos.

11º Conferencia: El trabajo del sueñoEditar

El trabajo de interpretación se basa en hacer evocar ocurrencias al soñante hasta penetrar desde el substituto al genuino, y sustituir los símbolos por su significado, o sea, del sueño manifiesto al latente. La relación entre los elementos oníricos y lo genuino son de la parte al todo, la alusión, la referencia simbólica y la figuración plástica de palabras. Intenta cancelar el trabajo del sueño.

El trabajo del sueño traspone el sueño latente en manifiesto a través de la desfiguración onírica. Las operaciones a través de las cuales lo realiza son:

  • Condensación: el sueño manifiesto tiene menos contenido que el latente y es una suerte de traducción. Ciertos elementos se omiten, no se traspasan o elementos que tienen algo en común se aúnan en el sueño, como formaciones mixtas. Esta es una técnica que también se usa en el chiste. Si al sueño le faltan las relaciones de comunidad requeridas para formarlas él las crea deliberadamente, por ejemplo escogiendo la expresión literal para un pensamiento. El trabajo del sueño es como una traducción que combina elementos (como pictogramas). La relación entre elementos latentes y manifiestos no es de uno y uno, sino que en uno hay varios del otro y viceversa.
  • Desplazamiento: es obra de la censura onírica, se exterioriza en que un elemento latente no es sustituido por un componente propio sino que hace alusión a otro; y el acento psíquico se traspasa de un elemento a otro no importante. En la vigilia la alusión tiene que ser fácilmente comprensible y mantener una relación con lo genuino. El chiste usa también ésta técnica pero tiene que enlazarse con el contenido original. La censura hace inhallable el camino de regresa de la alusión a lo genuino.
  • Transposición en imágenes: dificulta la representación de palabras abstractas y pierde las relaciones conceptuales.

El disparate y lo absurdo de los sueños tiene significado, porque es producto de una crítica contenida en los pensamientos oníricos. Las oposiciones y contradicciones son tratadas de igual modo que las concordancias y expresadas por idéntico elemento manifiesto. Un elemento puede significarse a sí mismo, a su opuesto o a ambos, no hay figuración del no. Hay inversiones de las relaciones y las situaciones, inversión de las secuencias de hechos, el orden de los elementos. El material primero de los elementos oníricos eran las imágenes mnémicas, que más tarde se conecto con las palabras y se ligaron en pensamientos. El trabajo del sueño les aplica un tratamiento regresivo revirtiendo su evolución y dejar de lado todo lo que se les añadió.

  • Elaboración secundaria: a partir de los resultado inmediatos del trabajo del sueño produce un todo más o menos entramado ordenando el material e intercalándolo, haciéndolo inteligible.

Lo que el sueño incluye como juicios, críticas, asombros y razonamientos no son operaciones del trabajo del sueño, son fragmentos de los pensamientos oníricos.

14º Conferencia: El cumplimiento de deseoEditar

Cuando se habla de sueño se tiene que aludir al sueño manifiesto, vale decir, al producto del trabajo del sueño, o a lo sumo al trabajo mismo del sueño, a aquel proceso psíquico que a partir de los pensamientos oníricos latentes forma al sueño manifiesto. Los pensamientos oníricos latentes son el material que el trabajo del sueño remodela en el sueño manifiesto.

El trabajo del sueño nunca se limita a traducir estos pensamientos a los modos de expresión arcaicos o regresivos. En cambio, por regla general agrega algo que no pertenece a los pensamientos latentes del día, pero que es genuino motor de la formación del sueño. Este agregado indispensable es el deseo, igualmente inconciente, para cuyo cumplimiento es remodelado el contenido del sueño. Un sueño por tanto nunca es un designio o una advertencia pura y simplemente, sino de un designio, traducido al modo de expresión arcaico con el auxilio de un deseo inconciente y remodelado para el cumplimiento de estos deseos. La interpretación del sueño tiene que prescindir de todo cuanto sirve a la figuración del cumplimiento de deseo, y recobrar, partiendo de esas indicaciones, los penosos pensamientos oníricos latentes. Los pensamientos oníricos latentes, empujados ahora al primer plano son inconcientes para el soñante, son enteramente comprensibles y coherentes, de suerte que se dejan comprender como reacciones naturales frente a la ocasión del sueño, pueden tener el valor de una moción anímica o una operación intelectual cualesquiera. Estos son los restos diurnos. Separo entonces restos diurnos y pensamientos oníricos latentes, designando con este último título a todo cuanto averiguamos a raíz de la interpretación del sueño, mientras que los restos diurnos son sólo una parte de aquellos. A los restos diurnos se les suma algo, que también pertenecía a lo inconciente, una moción de deseo intensa, pero reprimida y esta sola es la que ha posibilitado la formación del sueño. La repercusión de esta moción de deseo sobre los restos diurnos crea el otro sector de los pensamientos oníricos latentes, aquel que ya no tiene que aparecer racional ni inconcebible desde la vida de vigilia.

Relación entre los restos diurnos y el deseo inconciente. En la formación del sueño, el papel del capitalista lo desempeña siempre y sólo el deseo inconciente; él presta la energía psíquica para la formación del sueño; el empresario es el resto diurno que decide acerca del uso de ese gasto. El deseo del sueño pertenece a otro inconciente, a aquel que hemos individualizado como de origen infantil, provisto de mecanismos particulares. Sería totalmente apropiado diferenciar estas dos maneras de lo inconciente mediante designaciones diversas.

15º Conferencia: Incertezas y críticasEditar

  1. Sentido de la interpretación de los elementos: ¿un elemento debe entenderse en su sentido genuino o simbólico? Nunca se puede saber ya que los opuestos suelen fundirse en el sueño. Queda al criterio del soñante entenderlo literalmente, simbólicamente o por su contrario. El trabajo del sueño traduce los pensamientos oníricos en una escritura figural que trae aparejado ambigüedades. A diferencia de las lenguas antiguas que están hechas para la comunicación, a partir de ciertos recursos, el sueño no quiere decir nada a nadie, se empeña en hacerse incomprensible.
  2. Interpretación rebuscada: con el auxilio del desplazamiento la censura onírica crea formaciones sustitutivas o “alusiones”. Los elementos originales tienen que permanecer ocultos, y esto produce un enlace remoto y extraño con sus sustitutos. Al igual que el chiste un elemento preconsciente es abandonado a los mecanismos del inconsciente (condensación y desplazamiento) y surge en un nuevo elemento desfigurado.

El mecanismo del trabajo del sueño y del deseo inconsciente está sustraído a cualquier influencia externa, no se puede determinar qué soñará, sí sobre qué soñará.